”Sé tanto de ti que has perdido mi interés”

    He llegado a un punto en el que no sé para qué sirven las redes sociales. La definición más común sobre ellas es la de ”socializar’, estar en contacto con mucha gente pero vamos a ser sinceros. Voy a centrarme en una aplicación, Instagram, que es la que usamos los de mi edad y generaciones más cercanas a esta, edades desde los 13 años a casi los 30 y pico.

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¿Qué le pasa al mundo?

En el caso de los chicos, selfies, fotos en el espejo, alguna de cuerpo, caras seductoras, foto con su pandilla, de fiesta o con el coche.

En el caso de las chicas, perfiles con selfies, maquilladas, fotos de cuerpo, fotos de ropa, de marcas, fotos con comida.. Soy partidaria de que cada uno publique las cosas que le gusten pero también con esencia y marca propia. Veo fotos del estilo de numerosas influencers, gente que plagia el pelo, la pose, la ropa o la foto, personas que aparentan ser algo que en verdad no son.

 

Y ahí está la palabra que resume la aplicación Instagram:

‘La apariencia

Estamos alimentando la falta de personalidad a base de la construcción de perfiles que no nos pertenecen. Perfiles alejados de lo individual, donde buscamos crear un impacto al que nos ve porque si no fuera así, ¿por qué publicamos fotos? Si publicamos fotos o vídeos es porque queremos que nos vean. Queremos que nos den likes, queremos que la foto salga a la luz de alguna forma, no queremos la foto para nosotros. Queremos la foto para que el exterior la vea.

¿Cuántas veces has repetido la foto porque no te gustaba cómo salías? ¿Cuántas veces te has hecho una foto pensando en subirla? ¿Cuántas veces le has hecho foto a un plato de comida en un restaurante? ¿Por qué quieres causar un efecto a una persona que te ve a través de una pantalla?

 

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Te estás definiendo en una foto o en un perfil. Aunque pienses que no, una foto, un pie de foto da información sobre ti. Te estás limitando a una foto que encima no es tuya. Sales tú, sí, pero me atrevería a decir que no es tu foto más natural, sino que has cogido la foto en la que se te ve mejor o la que podría quedar mejor para Instagram.

 

¿Hablamos de las historias o instastories?¿Tan grave es el aburrimiento para estar pendiente de lo que hacemos todos? ¿Del 1 al 10 cuánto te importa la vida de la gente a la que sigues? Si cada uno de a los que siguen pudieran contarte lo que hacen por mensaje de texto lo que están haciendo, ¿les responderías?

”-Oye, tía, estoy de fiesta son las 3:00. Oye tía, sigo de fiesta, son las 4:30. Ya me vuelvo a casa, que son las 7:00. Me acabo de despertar, menuda resaca, 13:00. Vamos a comer lo que pille, te mando foto. 15:00. Peli y manta 17:00. Mi perro está durmiendo 17:30. Me voy de cervezas con mis amigas. Todos los quintos vacíos encima de la mesa, nos gusta mucho la cerveza. Me voy a hacer deporte, mis zapatillas molan mucho. Me siento orgullosa de haber hecho deporte, te lo cuento. A dormir, que menudo día llevo.”

Imaginaos que todas las personas a las que veis las historias os escribieran lo que hacen en todo momento. Los mandaríais a paseo a todos porque si no no tendríais vida propia. Sé que es una exageración pero la mayoría de personas ve todos los días las historias de la gente a la que sigue. Da me gusta a gente con la que ha hablado una vez en su vida o simplemente por compromiso. La frecuencia de entrar a Instagram es de una vez por hora menos cuando dormimos.

Hemos dejado de tener una red social para nosotros para pasar a tenerla para los demás. Para ser aprobados, para que vean la vida que tienes, cuánto sonríes, qué guapa vas siempre y todo lo bonito que puedas enseñar en tu escaparate. No hay defectos, sólo disimulo. Apariencia.

 

ESSENA O’NEIL – Modelo australiana que decidió borrar su cuenta y confesar que había vivido su adolescencia con depresión por culpa de las redes sociales.

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”La única cosa que me hizo sentir bien ese día fue sacarme esta foto. Qué deprimente. Tener un cuerpo definido no es todo de lo que somos capaces los seres humanos.”

No es que usar INSTAGRAM sea malo es que no sabemos cómo usarlo. El uso es el incorrecto.

Se está perdiendo el sentido de muchas cosas, ya no hay infancia sin tecnología, ya no se leen libros, ya no hay amor como el de antes, los primeros acercamientos son a través de las pantallas, las relaciones se acaban por Whatsapp, los estereotipos gobiernan la sociedad. Estamos cultivando generaciones inseguras, personalidades vacías.

Y todo esto me resulta repugnante.

Hace mes y medio no podría haber escrito sobre este tema porque estaba sumida en todo ese mundo. Estaba muy pendiente de lo que hacía la gente, publicaba fotos que me gustaban pero tampoco me sentía 100% yo. Me di cuenta de que había gente que me seguía y ni siquiera conocía, gente a la que veía las historias y con los que nunca cruzaría palabra. De repente, chas. Decidí salir de ahí y hacer limpieza.

No es mi tipo de entrada pero de vez en cuando me gusta hacer una crítica y quiero decir que esto no le sucede a todo el mundo, que hay perfiles auténticos, personas que saben manejar la aplicación y personas a las que les da igual la vida de los demás. Pero que siendo sincera y por triste que me parezca no es lo que pasa actualmente. Respeto cada opinión pero también necesitaba dar la mía.

Ana.